Solidaridad de ida y vuelta

El Gozón Club de Fútbol dona una equipación completa a la Unión gozoniega de La Habana, que durante el siglo XX subvencionó obras en su concejo natal.

La solidaridad no entiende de patrias ni de épocas. La emigración gozoniega en Cuba durante los primeros años del siglo XX permitió dotar al concejo y a su capital, Luanco, de nuevas y mejores infraestructuras gracias a la donación de grandes sumas de dinero. Ahora, casi un siglo después de que se fundara la Unión Gozoniega de La Habana, la ayuda va en camino inverso. El Gozón Club de fútbol ha donado una equipación completa a un equipo que mantiene vivo el espíritu de Gozón en el mar Caribe. «La Unión gozoniega ayudó a pagar la construcción del parque Zapardel, el primer parque público de Luanco, con 34.000 pesetas de antes», dice Indalecio Ramón Artime, luanquín que ha recopilado material de esta asociación y de su vinculación con el concejo. Lo mismo ocurrió con otra donación que se empleó en el pago de la maquinaria de la Torre del Reloj.

«En los años 20; Luanco y Gozón no eran más que cuatro casas mientas que La Habana era una capital a la altura de otras grandes ciudades; hoy las cosas han cambiado y somos nosotros los que aportamos las ayudas», recalca Artime. La donación del Gozón Club de Fútbol, del que Artime, es tesorero ha constado de 26 camisetas que fueron entregadas en mano a los miembros de la Unión Gozoniega por el patrocinador del club que milita en Regionales. El equipo cubano-gozoniego participa en un torneo con otros seis equipos de asociaciones españolas en La Habana.

Los vecinos de Gozón que un día decidieron cruzar el charco ven hoy como sus descendientes aún mantienen vivo ese vínculo con Asturias. Unas simples camisetas de fútbol donadas el pasado mes de mayo por el Gozón Club de Fútbol hacen ver que la solidaridad de los gozoniegos de uno y otro lado del charco es de ida y vuelta.

(lne.es)

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